Alpes 1999

ALPES 1999

GALIBIER, LA CROIX DE FER Y ALPE D’HUEZ

Una vez que se abrió aquella puerta, gracias de nuevo Aquarius, y dado que los otros grandes mitos del Tour, el Galibier, y Alpe D’ Huez nos estaban llamando, no tendríamos mas remedio que subir, aunque solamente fuera por curiosidad.

Grupo en una parada del viajeDespués de preparar la cosa bien y convencer a nuestras parientas un miércoles por la noche, 30 de septiembre de 1999, nos encaminamos en dirección a Los Alpes, contando con la colaboración de Asturmasa-Redisa que nos cede una furgoneta, Armando, Mauro, Iruchi, Ton, Angel, Carlos, Varón y Juan Carlos, después de 1.200 km. con varios despistes en la ruta sin mayores complicaciones, llegamos a le Bourg D’ Oisans el jueves a media tarde. Después de la cena un paseo por el pueblo y vemos, con mucha extrañeza, que a las 9 de la noche está todo cerrado. La verdad es que tampoco nos importaba mucho porque con el sueño que teníamos y lo que nos esperaba al día siguiente lo mejor era encuevar.

A las 7,30 desayunamos, alguno se caía de sueño, estaba empeñando en que había una hormigonera dentro de su habitación y no había pegado ojo. Para que nos entendamos, su compañero de habitación era Varón.

Salimos en dirección al Galibier, por la vertiente de Lautaret, es una subida larguísima pero con unos paisajes espectaculares. Hay un viento fuerte de frente que dificulta la ascensión pero, poco a poco, vamos coronando Lautaret, donde podemos comprobar toda la belleza de Los Alpes, con el glaciar de la Meigie a nuestras espaldas. Alguna fotos y a seguir ruta en dirección a la cima del Galibier. La última parte de la ascensión hace estragos y algunos se van recogiendo, prudentemente, en la furgoneta dirigida por Varón.

Grupo en LautaretEn la cima la satisfacción por haber coronado este coloso es tan grande como el frío. Que frío hace, temblamos como hojas, hasta el punto que Iruchi tiene que hacerse cargo de la cámara porque Varón no acierta a manejarla al tener los dedos congelados.
Fotos y recuerdos y a descender en dirección a Valloire, un pueblo precioso en la base del Galibier.
Subimos 3 Km. y estamos en la cima del Telegraphe, donde paramos a comer para enfrentarnos al último puerto del día, La Croix de Fer. Allí, en la cima del Telegraphe, nos sirven el mejor café au lait del mundo mundial, según nuestro experto, Iruchi.

Comenzamos a bajar el Telegraphe y ahí empieza la odisea.
Mauro inicia un descenso rapidísimo y lo perdemos de vista, y ¡vaya que lo vamos a perder!.
Mauro en el Telegraph
Iniciamos la subida de la Croix de Fer, durísima, y subiendo como podemos vamos en dirección a la cima. La furgoneta se adelanta unos Km. y empieza el desastre, no está Mauro. Bajan hasta Saint Jean de Maurienne y Mauro no aparece. Les indicamos que no se preocupen de nosotros, pero que encuentren a Mauro.

Con todo el trajín el personal ciclista se va quedando sin comida, sin agua y sin ganas.
Juan Carlos se detiene a pedir agua, comida ya parecía excesivo, y un gentil francés le llena dos bidones que se bebe sin rechistar y pide más. El buen hombre, con los ojos como platos le dice que espere y le saca un barreño lleno de agua, como para una baca. Ante eso Juan Carlos decide recoger otros dos bidones, dar las gracias y emprender la marcha, pero convencido que la Croix de Fer podrá con el. Y Mauro sigue sin aparecer. A falta de tres Km. para coronar Juan Carlos, que marchaba en cabeza decide abandonar y se tiende al sol encima de un muro, como una culebra, esperando que aparezca la furgoneta y se apiaden de el.

En eso que Ton, que venía siguiéndolo, observa el panorama y empieza a tener tentaciones de abandonar, pero como no hay furgoneta sigue subiendo.

Aparece la furgoneta ¿ Donde está Mauro ?. No lo han encontrado. Que desastre, pero este tío ¿qué ha hecho, se habrá caído por un precipicio?.
Los furgoneteros juran y perjuran que ya no pueden hacer más. Solamente quedan dos descerebrados en la ruta y Mauro, pero ¿donde está?

Cuando Ton ve pasar la furgoneta con Juan Carlos comiendo todas las barritas energéticas decide que ya está bien y toma el mismo camino.

Al final solamente corona La Croix de Fer Carlos y ¿ Mauro?.

Decidimos bajar al hotel para ver si sabían algo de él y todos a la furgoneta. ¡Si hasta el móvil de Mauro esta aquí.

Suena el móvil, seguro que es Mauro. Y lo que pasa a continuación es para transcribir literalmente

– Diga
– Hola, soy Merce (la mujer de Mauro)El teléfono quema,

– Cógelo tú
– No, que yo no sé que hacer.
Finalmente se lo queda Ton, es compañero de trabajo.

-Merce: Que tal, ¿se puede poner Mauro?Sudores fríos, caras de espanto.

-Ton: No, está todavía en bicicleta, yo estoy en la furgoneta porque cogí una pájara terrible.
Es un monstruo, ha salido del paso sin decir una sola mentira.

-Merce: Bueno, cuando pueda que me llame.Hay que encontrarlo, ¿como le decimos a Merce que hemos perdido a su marido?

Volamos hacia el hotel pero no saben nada y nos miran con unas caras de preocupación que empeoran las cosas todavía más.

¡A por los gendarmes!

Ton y Juan Carlos, los que chapurrean un poco de francés, se dirigen a la gendarmería y está ferme.Col du Telegraphe
El gendarme les dice que a las siete cierran y que no hay nada que hacer. Juan Carlos y Ton se ponen un “poqiutín tensos” y, ante la perspectiva de que le tiren la puerta de la gendarmería, el agente decide iniciar las operaciones de busca. Después de una interminable media hora de llamadas Mauro aparece, está en la subida de la Croix de Fer.

A las 21:30 llega en un taxi y, después de pedir disculpas, nos cuenta lo que ha pasado.

“En el cruce de La Croix de Fer y La Toissure he cogido el camino equivocado, he subido a la Toissure y ,al ver que la carretera se acababa allí, he preguntado dónde estaba. Un francés me lo ha dicho y, cuando yo le comenté donde quería ir, se ha llevado las manos a la cabeza gritando “Mon Dieu”. Ahí me he empezado a poner nervioso y he bajado La Toissurre como un reactor para ver si os encontraba. Cuando empezó a anochecer llamé desde un poste sos y me dijeron que no me moviera de allí, que irían a buscarme. Hasta que llegaron lo pase mal, había lobos aullando.

– Pero Mauro si en Los Alpes no hay lobos.
– Bueno, no los habrá pero yo los oí. Vaya miedo que pasé.

Alpe D’Huez

 

Después de superado el susto del día anterior nos encaminamos hacia el Alpe D ‘Huez, que ya habíamos estando viendo desde la base el día anterior. Le Bourg d’ Osians es el inicio de la subida. Desde la ventana de la habitación del hotel vemos las cumbres de la montañas con nieve, durante la noche llovió un poco en el pueblo y nevó en las cimas.

Grupo en Alpe D´Huez

Pero el día es fantástico, soleado y claro.
Empezamos la subida y Mauro, como hoy es difícil perderse, decide que tiene prisa y en el inicio, la parte mas dura de la subida, se marcha como un cohete y se desarma la bolera. El que pueda que le siga.
Y allí cada uno hacía lo que podía. Iruchí, que se había reservado el día antes, atornilla a Ton de una manera criminal, aunque un despiste en la parte final de la subida está a un paso de costarle muy caro, mientras tanto todos van llegando al mítico Alpe D’ Huez después de superar las famosas 21 revueltas, incluido el incendiario de Mauro, que después de la que armó faltó poco para que no pudiera llegar.

Fotos, compra de recuerdos y una enorme satisfacción por haber conseguido algo que, hace muy poco, ninguno podía imaginarse, teníamos en el zurrón los tres mitos del Tour.

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